19 de diciembre de 2018
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El cuidado de salud antes del embarazo
Los cuidados previos a la concepción son los cuidados que una mujer en edad fértil recibe antes del embarazo o entre embarazos. Este tipo de cuidados se ocupa de los factores de riesgo biomédicos, de conducta y sociales que pueden afectar la salud de la mujer. El objetivo es proporcionar a la mujer la información y el tratamiento necesarios antes del embarazo para mejorar su salud y reducir los riesgos para su futuro bebé.

Todas las mujeres en edad fértil pueden tomar medidas antes de quedar embarazadas para aumentar sus probabilidades de tener un bebé sano nacido a término. Cada vez son más los bebés que nacen de forma prematura (antes de las 37 semanas de gestación), lo que aumenta el riesgo de problemas de salud graves. A través de los cuidados previos a la concepción, la mujer puede aprender qué debe hacer antes de quedar embarazada para proteger su salud y aumentar al máximo sus probabilidades de tener un bebé sano.

¿Por qué es importante someterse a un examen médico antes de la concepción?
Un examen médico previo a la concepción permite a la mujer asegurarse de que se encuentra lo más saludable posible antes de concebir. Su médico puede identificar, y a menudo tratar, trastornos de salud que podrían representar un riesgo durante el embarazo como, por ejemplo, la hipertensión arterial, la diabetes y ciertas infecciones. El médico puede brindar a la mujer información acerca de factores como la alimentación, el peso, el hábito de fumar, el consumo de alcohol y las situaciones ocupacionales que pueden representar un riesgo para el embarazo. Asimismo, el médico puede asegurarse de que la mujer tenga sus vacunas al día y que los medicamentos que está tomando no impliquen riesgos para su embarazo.

El médico también le hará preguntas a la mujer acerca de sus antecedentes médicos y los de su pareja y su familia. Si la mujer o su pareja tienen antecedentes de defectos congénitos o nacimientos prematuros o si presentan un alto riesgo de trastornos genéticos debido a antecedentes familiares, al grupo étnico al que pertenecen o a su edad, el médico puede derivarlos a un especialista en genética.

¿Cuál es la tarea de un especialista en genética?
El especialista en genética evaluará las probabilidades de que los futuros hijos de la pareja tengan una determinada enfermedad genética. El especialista puede indicarles análisis de sangre (denominados pruebas de portador) para identificar si son portadores de ciertas enfermedades genéticas. Si ambos padres son portadores de una enfermedad, cada uno de sus hijos tiene un 25 por ciento de probabilidades de heredar la enfermedad. Pueden realizarse pruebas de portador de varias enfermedades como, por ejemplo:

  • Fibrosis quística, una enfermedad de los pulmones y el sistema digestivo que generalmente afecta a las personas de origen caucásico pero que también puede afectar a los niños de diferentes extracciones.
  • Enfermedad de Tay-Sachs, que causa daños cerebrales fatales y generalmente ocurre en los descendientes de judíos de Europa Oriental y en algunas personas no judías de origen francés canadiense y cajún.
  • Anemia falciforme, una enfermedad de la sangre que afecta principalmente a personas de origen afroamericano.
  • Talasemia, una enfermedad de la sangre que afecta principalmente a personas de ascendencia mediterránea, africana y del sur asiático.

La realización de estudios genéticos y el asesoramiento previo al embarazo pueden ofrecer a la pareja una mayor seguridad de que sus hijos no corren un riesgo elevado de tener una enfermedad hereditaria específica. El asesoramiento en genética también les brinda a los portadores la posibilidad de comprender sus riesgos y evaluar diferentes opciones. Otras mujeres que pueden beneficiarse con el asesoramiento en genética incluyen aquellas de más de 35 años, las mujeres que tienen ciertos trastornos genéticos (como fenilcetonuria) y las mujeres que han tenido un hijo con un defecto del tubo neural (defecto congénito del cerebro y la médula espinal).

¿Por qué se recomienda a las mujeres en edad fértil tomar ácido fólico?
El ácido fólico es una vitamina B que puede ayudar a prevenir los defectos congénitos, en particular los defectos del tubo neural. Los estudios han demostrado que, si todas las mujeres consumieran la cantidad recomendada de ácido fólico antes del embarazo y durante los primeros meses del mismo, podría prevenirse hasta el 70 por ciento de todos los defectos del tubo neural.1,2 Los estudios también sugieren que el ácido fólico podría ayudar a evitar otros defectos congénitos, como labio leporino, paladar hendido y defectos congénitos relacionados con el corazón.1 Un estudio reciente también sugiere que las mujeres que toman ácido fólico desde al menos un año antes de la concepción pueden reducir su riesgo de tener un bebé prematuro.4

Para prevenir los defectos del tubo neural, March of Dimes recomienda a todas las mujeres en edad fértil tomar diariamente un complejo multivitamínico que contenga 400 microgramos de ácido fólico desde antes de quedar embarazadas, como parte de una dieta sana. Las mujeres que sigan este consejo, basado en las recomendaciones del Instituto de Medicina (Institute of Medicine, IOM),3 podrán obtener todo el ácido fólico y otras vitaminas que necesitan. También pueden incorporar el ácido fólico necesario si consumen diariamente cereales enriquecidos con ácido fólico que contengan 100 por ciento del valor diario recomendado de ácido fólico (400 microgramos). Una dieta saludable incluye alimentos fortalecidos con ácido fólico y alimentos ricos en folato, la forma natural del ácido fólico que se encuentra en los alimentos. Muchos productos derivados de granos, como la harina, el arroz, las pastas, el pan y los cereales, están fortificados con ácido fólico. Entre los alimentos ricos en folato se encuentran las verduras de hojas verdes, las legumbres, las naranjas y el jugo de naranja.
 
Las mujeres que han tenido un embarazo afectado con un defecto del tubo neural deben tomar una dosis más alta de ácido fólico. La ingesta diaria de dosis mayores de ácido fólico (4,000 microgramos o 4 miligramos), desde al menos un mes antes del embarazo y durante el primer trimestre del mismo, reduce en aproximadamente un 70 por ciento las probabilidades de tener otro embarazo afectado por dicho trastorno.5 Las mujeres con diabetes o epilepsia y las mujeres obesas también están expuestas a un mayor riesgo de tener un bebé con un defecto del tubo neural.1 Las mujeres que presenten estas afecciones deben consultar a su médico antes de quedar embarazadas ya que es posible que necesiten una dosis mayor de ácido fólico.

¿Qué vacunas podría necesitar una mujer antes de quedar embarazada?
Durante la visita previa a la concepción, el médico puede indicar a la mujer un análisis de sangre para determinar si es inmune a la rubéola (también conocida como sarampión alemán) y a la varicela. Estas dos enfermedades pueden provocar defectos congénitos y otras complicaciones si la mujer las contrae durante el embarazo. Si la mujer no es inmune, se debe vacunar antes de quedar embarazada. Deberá esperar un mes luego de haberse vacunado antes de intentar quedar embarazada. Las mujeres que presentan un riesgo elevado de contraer hepatitis B (como las profesionales de la salud) que no se han vacunado deben considerar aplicarse la vacuna contra dicha enfermedad antes o durante el embarazo. Esta enfermedad puede transmitirse al bebé durante el parto. El médico también podrá recomendar a la mujer otras vacunas, como la vacuna contra la gripe.

¿Qué enfermedades maternas deben tratarse antes del embarazo?

  • Diabetes: las mujeres con una diabetes mal controlada desde antes del embarazo tienen aproximadamente tres veces más probabilidades que las mujeres no diabéticas de tener un bebé con algún defecto congénito grave.6 Dichas mujeres también presentan un riesgo mayor de aborto espontáneo, de nacimiento sin vida y de tener a un bebé de gran tamaño. El control del azúcar en la sangre antes del embarazo y durante los primeros meses del mismo puede ayudar a prevenir los defectos congénitos.
  • Alta presión arterial: la alta presión arterial crónica puede aumentar el riesgo de complicaciones durante el embarazo, incluso problemas de placenta, crecimiento fetal insuficiente y preeclampsia (un trastorno relacionado con el embarazo que se caracteriza por el aumento de la presión arterial y las proteínas en la orina).
  • Lupus eritematoso sistémico: esta enfermedad autoinmune puede provocar síntomas similares a los de la artritis, enfermedades en los riñones, erupciones en la piel y otros problemas. Las mujeres embarazadas afectadas tienen un riesgo mayor de aborto espontáneo, retraso en el desarrollo del feto, parto prematuro y nacimiento sin vida.7 No obstante, si los síntomas se controlan bien antes del embarazo, el riesgo de estas complicaciones será menor.
  • Convulsiones: algunos medicamentos que se utilizan para controlar las convulsiones incrementan el riesgo de tener un bebé con defectos congénitos. Durante una visita previa a la concepción, el médico podrá ajustar la dosis o cambiar el medicamento por otro más seguro para el feto. La mujer no debe dejar de tomar sus medicamentos anticonvulsivos sin consultar antes a su médico, ya que las convulsiones también pueden ser nocivas para el feto.
  • Fenilcetonuria: las mujeres que padecen esta enfermedad hereditaria no pueden procesar ciertas proteínas. Deben seguir una dieta especial y estar bajo supervisión estricta antes y durante el embarazo para prevenir el retraso mental y los defectos congénitos en su bebé.6
  • Enfermedad renal: algunas mujeres con enfermedad renal grave pueden sufrir daño renal adicional durante el embarazo y sus bebés pueden tener un riesgo mayor de muerte, parto prematuro o crecimiento deficiente.7

¿Cuánto tiempo debería esperar una mujer entre embarazos?
Para la mayoría de las mujeres, es conveniente esperar al menos 18 meses antes de un nuevo embarazo para que su cuerpo tenga suficiente tiempo para prepararse físicamente. Además, la mujer cuenta con más tiempo para adaptarse a su vida como mamá. Si se espera menos tiempo entre un embarazo y otro, puede aumentar el riesgo de parto prematuro.8 No obstante, no todas las mujeres pueden esperar 18 meses debido a su edad o por otras razones. Se aconseja a las mujeres consultar a su médico para determinar la cantidad de tiempo que les conviene esperar en cada caso en particular.

¿De qué manera los cuidados previos a la concepción pueden ayudar a prevenir problemas que se produjeron en embarazos anteriores?
Incluso si la mujer no ha tenido problemas en un embarazo anterior, los cuidados previos a la concepción pueden ayudar a prevenir defectos congénitos u otras complicaciones en los embarazos futuros. Por ejemplo, tomar ácido fólico puede ayudar a prevenir los defectos del tubo neural y el tratamiento de ciertos problemas de salud, como la hipertensión arterial, puede ayudar a prevenir el parto prematuro. Un informe publicado en 2006 por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC) recomienda que todas las mujeres que tuvieron un embarazo anterior con un resultado adverso se sometan a una evaluación y reciban el tratamiento necesario entre embarazos para reducir el riesgo en embarazos futuros.6

Los cuidados previos a la concepción son importantes para las mujeres que han tenido un aborto espontáneo, nacimiento sin vida del bebé o parto prematuro. El médico evaluará la historia clínica de la mujer y le recomendará las pruebas que sean necesarias para determinar las causas del resultado adverso. Las pruebas pueden incluir, entre otras, análisis de sangre e imágenes de diagnóstico, como un ultrasonido. Si las pruebas muestran que la mujer tiene un problema de salud que podría haber contribuido al resultado adverso, el tratamiento del problema entre embarazos suele reducir el riesgo que se repita en un embarazo futuro. Si una mujer ha tenido un parto prematuro, es posible que el médico le recomiende cambios en su estilo de vida, como dejar de fumar, y evaluará la posibilidad de que se realice un tratamiento con la hormona progesterona durante su próximo embarazo para reducir el riesgo de otro parto prematuro.

¿Qué puede hacer la mujer para mantenerse sana antes del embarazo?
Se recomienda a la mujer:

  • Evitar beber alcohol. La ingesta de alcohol durante el embarazo puede causar defectos congénitos físicos y mentales en el bebé conocidos con el nombre de síndrome alcohólico fetal. Puesto que no se ha demostrado que haya una cantidad de alcohol segura durante el embarazo, las mujeres embarazadas y aquellas que estén planeando un embarazo deben evitar su ingesta por completo.
  • Dejar de fumar. Fumar durante el embarazo prácticamente duplica las probabilidades de tener un bebé de bajo peso al nacer. Además, incrementa el riesgo de parto prematuro, de otras complicaciones durante el embarazo y del síndrome de muerte súbita del lactante.9 El fumar también puede dificultar la concepción.9
  • Abstenerse de consumir cocaína y otras drogas ilícitas, así como medicamentos de venta bajo receta que no le haya recetado su médico. Estas drogas y medicamentos conllevan numerosos riesgos, como nacimiento prematuro, bajo peso del bebé al nacer, defectos congénitos, problemas de aprendizaje y conducta y síndrome de abstinencia.
  • Cocer bien la carne que consume y evitar cambiar la arena higiénica del gato. La carne mal cocida y las heces del gato pueden contener un parásito que causa una infección llamada toxoplasmosis, que puede producir defectos congénitos. Otro modo de evitar el contacto con las heces del gato es con el uso de guantes cuando deba hacer algún trabajo en el jardín.
  • Evitar el contacto con todos los roedores, incluidos hámsteres, ratones y cobayos. Estos animales pueden ser portadores de un virus nocivo para su bebé.10
  • Evitar tomar baños calientes y baños sauna. Esto puede elevar la temperatura corporal y, posiblemente, incrementar el riesgo de que su bebé tenga algún defecto del tubo neural.1
  • Evitar los productos químicos peligrosos, como los disolventes (sustancias que disuelven otras sustancias, como por ejemplo el disolvente de pintura). Trabajar con disolventes puede aumentar el riesgo de aborto espontáneo o de tener un bebé con defectos congénitos.11
  • Evitar comer pescado con alto contenido de mercurio. El mercurio es un metal que puede ser nocivo para el feto. Suele encontrarse en el pescado. Las mujeres embarazadas y aquellas que estén planeando un embarazo no deben consumir pescado con alto contenido de mercurio, como tiburón, pez espada, caballa y blanquillo o pez azulejo.12 Estas mujeres pueden consumir hasta 12 onzas por semana de pescado con bajo contenido de mercurio, como camarones, salmón, abadejo, bagre y atún en lata de bajo contenido graso. Se recomienda no comer más de seis onzas de atún blanco (albacora) por semana. Se recomienda a las mujeres consultar siempre a su departamento de salud local antes de consumir cualquier especie que hayan pescado por su cuenta.12

¿Por qué la mujer debe intentar alcanzar un peso saludable antes de quedar embarazada?
Las mujeres que comienzan el embarazo con sobrepeso o en condiciones de obesidad pueden estar expuestas a un riesgo mayor de tener alta presión arterial y diabetes, de tener un bebé con ciertos defectos congénitos, de tener complicaciones antes y durante el parto y de dar a luz un bebé sin vida.6,7 También pueden tener mayor dificultad para quedar embarazadas.13 Las mujeres de bajo peso pueden estar expuestas a un riesgo mayor de tener un parto prematuro o un bebé de bajo peso al nacer.7 Las mujeres pueden reducir sus probabilidades de tener estas complicaciones logrando un peso saludable antes de quedar embarazadas.

Referencias
1. Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Folic Acid: Frequently Asked Questions. Actualizado 30 de enero de 2008, www.cdc.gov/ncbddd/folicacid/faqs/htm.

2. Berry, R.J., et al. Prevention of Neural Tube Defects with Folic Acid in China. New England Journal of Medicine, volumen 341, número 20, 11 de noviembre de 1999, págs. 1485-1490.

3. Standing Committee on the Scientific Evaluation of Dietary Reference Intakes, Food and Nutrition Board, Institute of Medicine. Dietary Reference Intakes: Folate, Other B Vitamins, and Choline. Washington, D.C., National Academy Press, 7 de abril de 1998.

4. Bukowski, R., et al. Preconception Folate Prevents Preterm Delivery (abstract). American Journal of Obstetrics and Gynecology, Special Supplement, Society for Maternal and Fetal Medicine 28th Annual Meeting, volumen 197, número 6, diciembre de 2007.

5. Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Folic Acid: PHS Recommendations. Actualizado 26 de julio de 2005, www.cdc.gov/ncbddd/folicacid/health_recomm.htm.

6. Centers for Disease Control and Prevention (CDC)/Agency for Toxic Substances and Disease Registry (ATSDR). Preconception Care Work Group and the Select Panel on Preconception Care. Recommendations to Improve Preconception Health and Health Care – United States. Morbidity and Mortality Weekly Reports, volumen 55, N° RR-6, 21 de abril de 2006.

7. American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG). Your Pregnancy and Birth, Cuarta edición. ACOG, Washington, DC, 2005.

8. Conde-Agudelo, A., et al. Birth Spacing and Risk of Adverse Perinatal Outcomes. Journal of the American Medical Association, volumen 295, número 15, 19 de abril de 2006, págs. 1809-1823.

9. U.S. Department of Health and Human Services. The Health Consequences of Smoking: A Report of the Surgeon General – 2004. Office on Smoking and Health, Atlanta, GA. www.cdc.gov/tobacco/sgr/index.htm.

10. Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Lymphocytic Choriomeningitis Virus (LCMV) and Pregnancy: Facts and Prevention. Actualizado 20 de septiembre de 2006, www.cdc.gov/ncbddd/Pregnancy-gateway/infection_LCMV.htm.

11. Khattak, S., et al. Pregnancy Outcome Following Gestational Exposure to Organic Solvents. Journal of the American Medical Association, 24/31 de marzo de 1999, volumen 281, número 12, págs. 1106-1109.

12. U.S. Food and Drug Administration (FDA) and the Environmental Protection Agency (EPA). What You Need to Know About Mercury in Fish and Shellfish. Consultado 4 de mayo de 2006, www.cfsan.fda.gov/~dms/admehg3/html.

13. American Society for Reproductive Medicine. Patient’s Fact Sheet: Weight and Fertility. Revisado agosto de 2001, consultado 8 de mayo de 2006, www.asrm.org/Patients/FactSheets/weightfertility.pdf.

Abril del 2008


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