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Síndrome de Post-polio
El síndrome de post-polio (PPS, por sus siglas en inglés) es una enfermedad que afecta a muchas personas que tuvieron polio muchos años antes. La polio (forma abreviada de poliomielitis, antes denominada parálisis infantil) es una enfermedad causada por un virus que puede infectar el sistema nervioso y, en algunos casos, provocar parálisis (la pérdida de la sensibilidad y la capacidad de mover partes del cuerpo). Este tipo de polio se conoce como polio paralizante.

Hasta los años 50, todos los años la polio dejaba incapacitadas o mataba a miles de personas, principalmente niños y adultos jóvenes, en los Estados Unidos y a muchos otros miles en el resto del mundo. Gracias a la vacuna Salk y a la vacuna oral Sabin, se ha erradicado la polio de los Estados Unidos desde hace ya 30 años (1). Ambas vacunas fueron desarrolladas con fondos provistos por March of Dimes. No obstante, muchas de las personas que sobrevivieron las epidemias pasadas de polio están desarrollando nuevos problemas.

¿Cuáles son los síntomas del PPS?
El síntoma principal del PPS es una nueva debilidad muscular que empeora gradualmente. Incluso los músculos que no se creían afectados por la infección de polio pueden verse afectados. Con frecuencia, la debilidad muscular está acompañada por:

  • Menor resistencia muscular
  • Dolor en los músculos y las articulaciones
  • Debilidad muscular
  • Fatiga excesiva.

Con menos frecuencia, pueden producirse dificultades respiratorias y problemas para tragar. Por lo general, estos síntomas se desarrollan 15 años o más después de la enfermedad original (2,3).

¿Cuántas personas contraen PPS?
Hay más de 440,000 sobrevivientes de la polio paralizante en los Estados Unidos (3). Los expertos estiman que del 25 al 50 por ciento de estas personas puede desarrollar PPS (3).

Sin embargo, no todas las personas que presentan uno o más síntomas de PPS padecen PPS. En algunos casos, se trata de casos de artritis, tendonitis y daños en los cartílagos. Todos estos trastornos pueden ocurrir al ir aumentando la edad de un individuo, pero suceden con más frecuencia cuando los movimientos y la capacidad de soportar peso se han visto alterados como consecuencia del debilitamiento de los músculos.
 
¿Cuáles son las causas del PPS?
Aún no se conocen bien las causas del PPS. El PPS no es una nueva infección ni la recurrencia de la infección de polio original. No obstante, muchos investigadores creen que los síntomas de PPS se deben en parte a las mayores exigencias impuestas sobre el cuerpo, especialmente sobre las células nerviosas sobrevivientes, durante la infección de polio original.

En una infección de polio, algunas células nerviosas de la médula espinal que controlan los músculos, llamadas neuronas motrices, resultan dañadas o destruidas. Sin las señales de estas células nerviosas, un músculo no puede funcionar. Afortunadamente, algunas neuronas motrices sobreviven a la infección de polio y establecen nuevas conexiones nerviosas con las células del músculo para intentar asumir la función de las neuronas motrices que fueron destruidas. Este proceso permite que el paciente pueda volver a utilizar, al menos parcialmente, los músculos afectados. Sin embargo, con el paso de los años, estas neuronas motrices sobrecargadas pueden comenzar a fallar y causar un nuevo debilitamiento muscular.

El proceso normal de envejecimiento también podría influir. Con la edad, la mayoría de las personas experimenta una reducción en la cantidad de neuronas motrices de la médula espinal. Las personas que no han padecido polio pueden perder una cantidad considerable de estas neuronas en el transcurso de los años sin experimentar un gran debilitamiento muscular. Sin embargo, la pérdida de neuronas motrices relacionada con la edad en las personas que han padecido polio y ya han perdido una cantidad considerable de estas células puede producir un nuevo debilitamiento muscular. El uso excesivo o insuficiente de los músculos también podría contribuir al debilitamiento muscular.

¿Cómo se diagnostica el PPS?
Las personas que hayan tenido polio y sospechen que tienen PPS deben consultar a su médico, quién los derivará a un especialista en trastornos neuromusculares, preferentemente con experiencia en el tratamiento de personas con post-polio. Estos especialistas incluyen, entre otros, neurólogos, psiquiatras (especialistas en rehabilitación) y ortopedistas. Además de una historia clínica completa y un examen neurológico, el especialista podrá recomendar algunas pruebas como, por ejemplo:

  • Análisis de sangre
  • Electromiografía (EMG). Esta prueba se utiliza para controlar la salud de los músculos y nervios relacionados. Pruebas por imágenes, incluidas tomografías computadas (TC) y resonancias magnéticas (RM).

Estas pruebas se utilizan para descartar otros trastornos con síntomas similares. No obstante, no existe una prueba específica que permita diagnosticar el PPS.

Por lo general, las personas que necesitan terapia permanente son tratadas por especialistas en rehabilitación, que pueden ayudarle a recuperar la fuerza en los músculos.

¿Cómo se trata el PPS?
No existe ninguna cura para el PPS. No obstante, en muchos casos el tratamiento puede atenuar o eliminar algunos de los síntomas. La mayoría de las personas que padecen PPS puede beneficiarse con algunos tipos de terapia física. Un programa de ejercicios ligeros a moderados diseñado por un médico o un terapeuta físico especializado en PPS puede ayudar a mejorar la fortaleza y el funcionamiento de los músculos y a reducir el cansancio general (4). Algunas personas pueden participar en ciertos tipos de entrenamiento aeróbico mientras que otras pueden beneficiarse con ejercicios de elongación suaves o sesiones de yoga. No obstante, puede ser conveniente que las personas con PPS que se sientan demasiado débiles o fatigadas por sus actividades cotidianas se abstengan de hacer ejercicio.
 
La fatiga también se puede tratar mediante cambios en el estilo de vida, incluidos períodos de descanso regulares y siestas durante el día. Las personas con fatiga muscular limitada a grupos de músculos específicos deben regular cuidadosamente sus actividades, intercalando períodos de actividad física con períodos de descanso durante el día. También es aconsejable que consideren la posibilidad de dejar de realizar actividades innecesarias que les consumen demasiada energía, como hacer la cama, que tomen asiento en lugar de permanecer de pie, siempre que sea posible, y que bajen de peso. En algunos casos, puede ser útil cambiar el trabajo por otro que no requiera demasiada actividad física o trabajar menos horas. El uso de dispositivos auxiliares, como aparatos ortopédicos, bastones, sillas de ruedas o patinetas motorizadas, puede ayudar al paciente a conservar su energía.
 
El dolor que caracteriza el PPS puede deberse a diferentes causas. En algunos casos, el tratamiento de otros trastornos, como la artritis y la tendonitis, atenúa los síntomas. El uso excesivo de los músculos es otra causa común de dolor en el PPS. La terapia física y las modificaciones en el estilo de vida pueden ayudar a aliviar el dolor. El uso de calor húmedo, hielo y masajes también puede ayudar. También pueden recetarse ciertos medicamentos para aliviar el dolor en caso de ser necesario.

La mayoría de las personas con PPS deben vacunarse contra la gripe todos los años y aplicarse la vacuna neumocóccica, que ayuda a prevenir la neumonía. Las personas con problemas respiratorios pueden beneficiarse durante la noche con el uso de dispositivos de asistencia respiratoria que aplican aire presurizado a través de una máscara o tubos en la nariz para poder dormir mejor y aumentar los niveles de energía.
 
La enseñanza de técnicas especiales para tragar y la modificación de la dieta pueden facilitar la tarea de comer a aquellos pacientes que tienen problemas para tragar.

¿Es posible prevenir el PPS?
Actualmente no se conoce ninguna manera de prevenir el PPS en las personas que tuvieron polio paralizante con anterioridad.

¿Apoya March of Dimes la investigación sobre el PPS?
March of Dimes ha financiado proyectos de investigación para buscar mejores tratamientos para el PPS. En mayo de 2000, March of Dimes, en colaboración con el Roosevelt Warm Springs Institute for Rehabilitation, organizó una conferencia internacional sobre PPS, durante la cual los especialistas más destacados en el tema intercambiaron información sobre sus causas, diagnóstico y tratamiento. Los resultados de la conferencia se han difundido ampliamente entre los pacientes y los profesionales de la salud (2,5).

Para obtener información adicional:
Post-Polio Health International

Referencias

  1. Centers for Disease Control and Prevention (CDC). (2009). The Pink Book: Epidemiology and Prevention of Vaccine-Preventable Diseases (11.° edición, págs. 231-243). Consultado en: http://www.cdc.gov/vaccines/pubs/pinkbook/downloads/polio.pdf 
  2. March of Dimes Steering Committee on Post-Polio Syndrome. (2002). March of Dimes international conference on post-polio syndrome: Identifying Best Practices in Diagnosis and Care. White Plains, NY. Consultado en: http://www.marchofdimes.com/downloads/PostPolio.pdf
  3. National Institute of Neurological Disorders and Stroke. (2010). Post-polio syndrome fact sheet. Consultado en: http://www.ninds.nih.gov/disorders/post_polio/detail_post_polio.htm 
  4. Farbu, E. (2010). Update on current and emerging treatment options for post-polio syndrome. Therapeutics and Clinical Risk Management, 6, 307-313.
  5. March of Dimes Foundation. (2002). Guidelines for people who have had polio. White Plains, NY.

Mayo de 2011


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