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Aborto Espontáneo
El aborto espontáneo es la pérdida del embarazo antes de las 20 semanas, mucho antes de que el feto esté en condiciones de sobrevivir fuera del útero materno. Cerca del 10 al 15 por ciento de los embarazos reconocidos termina en un aborto espontáneo.1,2 Hasta el 40 por ciento de los embarazos puede terminar de esta manera ya que muchas pérdidas ocurren antes de que la mujer se dé cuenta de que está embarazada.3

¿Por qué ocurren los abortos espontáneos?
No se conocen bien las causas que provocan los abortos espontáneos. Sin embargo, la mayoría de ellos ocurre cuando un embarazo no se está desarrollando normalmente y, por lo general, no hay nada que la mujer o su médico puedan hacer para impedirlo.

La mayoría de los abortos espontáneos tiene lugar durante el primer trimestre, es decir, durante las primeras 13 semanas de embarazo. En muchos casos se desconoce la causa. Sin embargo, hay varios factores que pueden contribuir al aborto espontáneo durante el primer trimestre:

  • Anomalía cromosómica en el feto. Más del 50 por ciento de los abortos espontáneos que tienen lugar durante el primer trimestre se originan en problemas cromosómicos del feto.3,4 Los cromosomas son las estructuras celulares diminutas con forma de filamento donde se encuentran nuestros genes. Cada persona tiene 23 pares de cromosomas, o 46 en total. Un cromosoma de cada par proviene del padre y el otro de la madre. La mayoría de las anomalías cromosómicas es resultado de un óvulo o espermatozoide defectuoso que tiene cromosomas de más o de menos. El embrión resultante tiene una cantidad incorrecta de cromosomas, lo que suele llevar a un aborto espontáneo. Las anomalías cromosómicas se vuelven más comunes a medida que aumenta la edad, al igual que el riesgo de aborto espontáneo.
  • Cigoto detenido. El cigoto detenido es un saco de embarazo que no contiene feto alguno, ya sea porque el embrión no se formó o porque dejó de desarrollarse muy temprano. En algunos casos, es causado por anomalías cromosómicas. En las primeras semanas, la mujer puede notar que sus síntomas de embarazo han desaparecido y puede tener sangrado vaginal de color marrón oscuro. Con un ultrasonido podrá observarse que el saco de embarazo está vacío. Un cigoto detenido resultará en última instancia en un aborto espontáneo, aunque en algunos casos éste no tiene lugar hasta varias semanas más tarde.
  • Problemas de salud de la madre. Los problemas hormonales, infecciones, diabetes, enfermedad tiroidea, lupus eritematoso sistémico y otras enfermedades autoinmunes pueden aumentar el riesgo de aborto espontáneo en la primera etapa del embarazo. En algunos casos, el tratamiento de estos trastornos antes y durante el embarazo logran prevenir el aborto espontáneo.
  • Factores relacionados con el estilo de vida. Las mujeres que beben alcohol, fuman o consumen drogas ilícitas pueden correr un riesgo mayor de tener un aborto espontáneo.2 Un estudio reciente comprobó que las mujeres que consumen 200 miligramos o más de cafeína a diario (equivalente a una taza de café de 12 onzas aproximadamente) tienen un riesgo dos veces mayor de sufrir un aborto espontáneo que las mujeres que no consumen cafeína.5 March of Dimes recomienda a las mujeres embarazadas o que están intentando quedar embarazadas no consumir más de 200 miligramos de cafeína a diario.

El aborto espontáneo durante el segundo trimestre es menos común y se da en el uno al cinco por ciento de los embarazos entre las semanas 13 y 19.3 Estas pérdidas se deben a menudo a problemas en el útero o a un cuello uterino debilitado que se dilata de forma prematura. Al igual que con las pérdidas que ocurren durante el primer trimestre, las anomalías cromosómicas, las infecciones y los trastornos de salud de la madre pueden causar estas pérdidas.

¿Cuáles son los síntomas del aborto espontáneo?
El sangrado vaginal, a veces acompañado por dolores menstruales o dolores abdominales más fuertes, puede ser una señal de que la mujer está por tener un aborto espontáneo. No obstante, muchas mujeres experimentan manchado vaginal durante los primeros meses del embarazo y la mayoría no tiene un aborto espontáneo. La mujer debe consultar a su médico si experimenta cualquier tipo de sangrado, aunque sea leve, durante el embarazo. El médico podrá realizarle un examen interno para determinar si el cuello del útero está dilatado (señal de que es probable que se produzca un aborto espontáneo), así como un ultrasonido y análisis de sangre. 
 
¿Qué tratamiento debe recibir la mujer que tiene un aborto espontáneo?
En la mayoría de los casos, no se requiere ningún tratamiento. El útero se vacía solo como si fuera una menstruación intensa. No obstante, si el ultrasonido muestra que queda tejido en el útero o si la mujer tiene hemorragias intensas, es posible que el médico le recomiende un tratamiento para vaciar el útero. Esto puede hacerse mediante un procedimiento quirúrgico llamado dilatación y curetaje (D&C), en el que se dilata el cuello uterino y se extirpa el tejido con succión o con un instrumento llamado cureta. En algunos casos el médico puede ofrecer a la mujer la opción de usar un medicamento (misoprostol) para evacuar el tejido que queda. Estudios recientes sugieren que el misoprostol es eficaz en aproximadamente el 84 por ciento de los casos.6

Dado que la espera de un aborto espontáneo es traumática, los médicos suelen ofrecer a las mujeres con un cigoto detenido o un aborto espontáneo no producido (el ultrasonido muestra que el embrión ha muerto pero aún no se ha producido el aborto espontáneo) una D&C o misoprostol para vaciar el útero. Sin embargo, esperar que un aborto espontáneo se produzca de forma natural no debería perjudicar la salud de la mujer ni sus probabilidades de tener un embarazo sano más adelante. La mujer elegirá junto con su médico el método más conveniente.

¿Qué pruebas se realizan después de un aborto espontáneo?
Por lo general, los médicos no realizan ninguna prueba después de un primer aborto espontáneo durante el primer trimestre. Con frecuencia, no se conocen las causas de estos abortos espontáneos, aunque se cree que pueden deberse a anomalías cromosómicas. Cuando la mujer tiene un aborto espontáneo durante el segundo trimestre o ha tenido dos o más durante el primero, el médico suele indicar alguna de las siguientes pruebas para determinar la causa:

  • Análisis de sangre para detectar anomalías cromosómicas en ambos padres (cariotipo) y ciertos problemas hormonales y trastornos del sistema inmunológico de la madre.
  • Pruebas para detectar anomalías cromosómicas en el tejido obtenido del aborto espontáneo (en caso de contarse con él).
  • Ultrasonido del útero.
  • Histeroscopía (visualización del útero a través de un endoscopio especial que se inserta por el cuello del útero).
  • Histerosalpingografía (una radiografía del útero).
  • Biopsia endometrial (succión de un pequeño trozo de revestimiento uterino para detectar efectos hormonales).

¿Cuáles son las causas de los abortos espontáneos recurrentes?
Si bien los abortos espontáneos suelen ocurrir una sola vez, aproximadamente una de cada dos parejas experimenta dos, tres o más abortos espontáneos seguidos.1,2 En algunos casos, estas parejas tienen un problema subyacente que provoca estos abortos.

Las parejas que han sufrido dos o más abortos espontáneos deben someterse a una evaluación médica completa. Sin embargo, las pruebas sólo pueden determinar la causa de los abortos espontáneos recurrentes en no más del 50 por ciento de los casos.1,2

Entre las causas conocidas pueden mencionarse:

  • Problemas cromosómicos. Los problemas cromosómicos sólo se producen una vez. No obstante, en aproximadamente el dos al cuatro por ciento de las parejas que tienen abortos espontáneos recurrentes, alguno de los dos es portador de una redistribución cromosómica que no afecta su propia salud pero que puede provocar redistribuciones cromosómicas en el feto.1 Se recomienda a ambos padres realizarse un cariotipo para determinar la presencia de estas redistribuciones cromosómicas.
  • Anomalías uterinas. Las anomalías del útero causan entre el 10 y el 15 por ciento de los abortos espontáneos recurrentes.1,2 Estas pérdidas del embarazo pueden ocurrir en el primer o el segundo trimestre. Algunas mujeres nacen con un útero cuya forma es anormal o que se encuentra dividido de forma parcial o completa. Otras desarrollan tumores no cancerosos (fibroides) o tienen cicatrices en el útero debido a cirugías previas. Estas anomalías pueden limitar el espacio disponible para el feto en crecimiento o interferir con el suministro de sangre al útero. Algunas anomalías uterinas pueden corregirse mediante cirugía, lo cual incrementa las probabilidades de tener un futuro embarazo exitoso. Un cuello uterino debilitado (a veces llamado cuello incompetente) puede causar un aborto espontáneo, por lo general durante el segundo trimestre del embarazo. A veces es posible prevenir los abortos espontáneos recurrentes causados por un cuello uterino debilitado colocando una sutura a su alrededor al comienzo del siguiente embarazo. Este procedimiento se conoce como cerclaje.
  • Síndrome antifosfolípido. Este trastorno del sistema inmunológico aumenta el riesgo de formación de coágulos de sangre que pueden obstruir los vasos sanguíneos de la placenta. Los estudios sugieren que el síndrome antifosfolípido causa del cinco al 10 por ciento de los abortos espontáneos recurrentes.2 Este trastorno puede diagnosticarse mediante análisis de sangre. El tratamiento con dosis bajas de aspirina y heparina, un anticoagulante, hace posible el nacimiento de un bebé sano en entre el 70 y el 75 por ciento de las mujeres afectadas.1
  • Causas hormonales. Cuando el organismo segrega una cantidad excesiva o insuficiente de ciertas hormonas, puede aumentar el riesgo de aborto espontáneo. Algunos investigadores creen que las bajas concentraciones de la hormona progesterona, que es fundamental durante la primera etapa del embarazo, provocan entre el 25 y el 40 por ciento de las pérdidas tempranas, aunque no se ha podido comprobar.1 Las mujeres que tienen bajas concentraciones de progesterona durante varios ciclos menstruales seguidos, diagnosticado mediante análisis de sangre y una biopsia del endometrio, tienen lo que se conoce como defecto de la fase luteínica. Los médicos pueden recomendar un tratamiento con supositorios de progesterona natural o citrato de clomifeno. No obstante, los estudios aún no han demostrado que estos tratamientos sean eficaces. Las mujeres con síndrome de ovario poliquístico, caracterizado por anomalías hormonales y varios quistes en los ovarios, también tienen un riesgo mayor. El tratamiento con metformina, un medicamento para la diabetes, puede ayudar a reducir el riesgo.2
  • Trastornos de coagulación sanguínea hereditarios (trombofilias). Este grupo de trastornos, que incluye la mutación de Leiden del factor V y mutaciones del gen de la protrombina, también puede influir en la recurrencia de las pérdidas.1,2 Los investigadores están estudiando si el tratamiento con aspirina y heparina pueden ayudar a prevenir estas pérdidas también.
  • Infecciones y otros factores. Ciertas infecciones asintomáticas del tracto genital podrían desempeñar un papel importante en los abortos espontáneos recurrentes. Sin embargo, no se recomiendan actualmente pruebas de rutina (en las mujeres que no presentan síntomas) en el caso de infecciones.1,2 La exposición de la mujer embarazada o de su pareja a ciertos disolventes industriales en el trabajo puede provocar a veces un aborto espontáneo. Se recomienda a las parejas consultar a su médico acerca de los productos químicos a los que están expuestos en sus lugares de trabajo.

Aunque no pueda encontrarse la causa de sus abortos espontáneos recurrentes, las parejas en esta situación no deben perder las esperanzas: aun sin tratamiento alguno, alrededor del 60 al 70 por ciento de las mujeres que han sufrido abortos espontáneos recurrentes logra tener finalmente un embarazo exitoso.1,2

¿Cuánto tiempo lleva recuperarse de un aborto espontáneo?
La recuperación física de la mujer lleva de varias semanas a un mes o más, según la cantidad de tiempo que estuvo embarazada. Algunas hormonas propias del embarazo, por ejemplo, permanecen en la sangre durante uno o dos meses después de producirse un aborto espontáneo. La mayoría de las mujeres tiene la menstruación entre cuatro y seis semanas después de un aborto espontáneo.

La recuperación emocional puede llevar mucho más tiempo. Ambos miembros de la pareja pueden experimentar una intensa aflicción durante el período posterior a la pérdida. La mujer puede experimentar muchas emociones, como apatía, tristeza, culpa, depresión y enojo, así como dificultad para concentrarse. Es posible que ella y su pareja manejen el dolor que sienten de maneras diferentes, lo cual puede crear tensión entre ambos en el momento en que más se necesitan mutuamente. No deben dudar en solicitar a su médico que los derive a un consejero con experiencia en la asistencia a parejas luego de la pérdida de un embarazo. Muchas parejas también se benefician asistiendo a grupos de apoyo. 

¿Cuánto debe esperar la mujer para intentar quedar embarazada de nuevo?
La mujer no debe intentar quedar embarazada de nuevo hasta que esté lista física y emocionalmente y hasta que se le hayan realizado las pruebas recomendadas para determinar la causa del aborto espontáneo. Desde el punto de vista médico, se cree que para la mujer es seguro concebir un bebé después de tener un período menstrual normal (si es que no está siendo sometida a pruebas o tratamientos por causa de la pérdida de su embarazo). Sin embargo, desde el punto de vista emocional, la mujer puede necesitar más tiempo para sentirse preparada para intentar concebir otra vez.

Fuentes de consulta
Se recomienda a los padres u otros miembros de la familia que han experimentado la pérdida de un embarazo leer la información sobre el tema en nuestra sección Consuelo para un pérdida.

Referencias
1. American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG). Management of Recurrent Early Pregnancy Loss. ACOG Practice Bulletin, número 24, febrero de 2001 (confirmado 2008).

2. Reddy, U.M. Recurrent Pregnancy Loss: Nongenetic Causes. Contemporary Ob/Gyn, junio de 2007, págs. 63-71.

3. Michels, T.C. y Tiu, A.Y. Second Trimester Pregnancy Loss. American Family Physician, volumen 76, número 9, 1 de noviembre de 2007, págs. 1341-1346.

4. American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG). Repeated Miscarriage. ACOG Patient Education Pamphlet AP100, Washington, DC, septiembre de 2005, www.acog.org.

5. Weng, X., et al. Maternal Caffeine Consumption During Pregnancy and the Risk of Miscarriage: A Prospective Cohort Study. American Journal of Obstetrics and Gynecology, publicado en Internet, 21 de enero de 2008.

6. Zhang, J., et al. A Comparison of Medical Management with Misoprostol and Surgical Management for Early Pregnancy Failure. New England Journal of Medicine, volumen 358, número 8, 25 de agosto de 2005, págs. 761-769.

Octubre de 2008


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