9 de diciembre de 2018
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Intolerancia de Rh
La intolerancia de Rh de los neonatos ocurre cuando existe una falta de compatibilidad entre la sangre de la madre y la de su feto. Es una enfermedad hemolítica, lo que significa que causa la destrucción de glóbulos rojos en el feto. Puede provocar ictericia (coloración amarilla de la piel y los ojos), anemia, daños cerebrales, insuficiencia cardíaca e inclusive la muerte del feto o del bebé recién nacido. Esta enfermedad no afecta a la madre.

En una época, la intolerancia de Rh afectaba a 20.000 bebés por año en los EE.UU. Sin embargo, desde 1968 existe un tratamiento que generalmente previene esta enfermedad. Desde entonces, la cantidad de bebés nacidos con la enfermedad ha disminuido considerablemente. Pero no todas las mujeres que necesitan el tratamiento lo reciben, y algunas mujeres no se benefician con él. En consecuencia, aún hoy nacen alrededor de 4.000 bebés con intolerancia de Rh.

¿Qué causa la intolerancia de Rh?
La mayoría de la gente tiene sangre de factor Rh-positivo. Esto significa que producen el factor Rh, una proteína hereditaria que se encuentra en la superficie de sus glóbulos rojos. Alrededor del 15 por ciento de los individuos de raza blanca y el 7 por ciento de los de raza afroamericana carecen del factor Rh y son considerados Rh-negativos. La condición negativa de su factor Rh no afecta la salud de estas personas en absoluto. Sin embargo, toda mujer Rh-negativa corre el riesgo de tener un bebé con la intolerancia de Rh.

Cuando la madre de un bebé es Rh-negativa y el padre es Rh-positivo, es posible que el bebé herede la sangre Rh-positiva de su padre. En este caso existe el peligro de que algunos de los glóbulos rojos de la sangre Rh-positiva del bebé penetren en el flujo sanguíneo de la madre durante el embarazo y, especialmente, durante el parto y el nacimiento. Como los glóbulos rojos que contienen el factor Rh son extraños para el sistema orgánico de la madre, su cuerpo trata de eliminarlos mediante la producción de anticuerpos. Esta activación de la respuesta inmune de la madre se denomina sensibilización.

Durante el primer embarazo existe muy poco peligro de que un feto con sangre Rh-positiva quede afectado porque por lo general el bebé nace antes de que ocurra la sensibilización, o al menos antes de que la madre produzca una cantidad considerable de anticuerpos contra los glóbulos de la sangre Rh-positiva. Pero si se produce la sensibilización de la madre, en cada embarazo subsiguiente se corre el riesgo de que estos anticuerpos de la sangre materna atraviesen la placenta y lleguen al feto. Si la sangre del feto es Rh-positiva, los anticuerpos de la madre destruirán muchas de sus células sanguíneas. De esta manera se produce la intolerancia de Rh.

¿Cómo puede una mujer averiguar si es Rh-negativa?
Una mujer puede averiguar si es Rh-negativa mediante un simple análisis de sangre. Este análisis puede realizarse en un consultorio médico, una clínica o un hospital. Toda mujer debe someterse a este análisis antes de quedar embarazada o al comienzo de su embarazo para determinar si es Rh-negativa.

¿Cómo puede prevenirse la intolerancia de Rh?
Para prevenir la intolerancia de Rh, una mujer Rh-negativa debe recibir una inyección de un producto sanguíneo llamado inmunoglobulina de Rh (RhIg) antes de transcurridas 72 horas de dar a luz a un bebé Rh-positivo. Esta inyección previene la sensibilización de más del 95 por ciento de las mujeres Rh-negativas. Sin embargo, los estudios demuestran que alrededor del 2 por ciento de las mujeres embarazadas se sensibiliza antes de dar a luz. Por esta razón se administra la inyección de RhIg alrededor de la semana 28 del embarazo, así como también después del alumbramiento.

También es necesario administrar RhIg a una mujer Rh-negativa después de un aborto espontáneo, un embarazo ectópico, un aborto inducido o una transfusión de sangre con sangre Rh-positiva. También se recomienda realizar este tratamiento después de practicar una amniocentesis (un procedimiento que sirve para obtener una pequeña muestra de líquido amniótico) y después de otra prueba prenatal llamada muestra del villus coriónico (CVS).

¿Cómo funciona la RhIg?
La RhIg contiene anticuerpos contra el factor Rh. Estos anticuerpos se adhieren rápidamente a las células Rh-positivas del feto que se encuentran en el flujo sanguíneo de la madre y ayudan a destruirlas. Como consecuencia de esto, el cuerpo de la madre no produce anticuerpos contra las células Rh-positivas del feto.

La protección que brinda la RhIg sólo perdura durante unas 12 semanas, por lo que es necesario repetir el tratamiento durante cada embarazo y ante las situaciones descritas más arriba en que las células sanguíneas del feto pueden mezclarse con la sangre de la madre.

¿Funciona siempre el tratamiento con RhIg?
La RhIg no funciona en mujeres Rh-negativas que ya han quedado sensibilizadas (es decir, cuyos cuerpos ya han producido sus propios anticuerpos para combatir células Rh-positivas) a causa de un embarazo, un aborto espontáneo, un aborto inducido o una transfusión de sangre acontecidos anteriormente. Es posible determinar si una mujer Rh-negativa ha quedado sensibilizada mediante un análisis de sangre.

¿Existe alguna manera de deshacerse de los anticuerpos de la madre?
No. Si bien una mujer puede no presentar síntoma alguno y permanecer enteramente sana, puede seguir produciendo anticuerpos como parte de su sangre. Si concibe y alumbra otros bebés de sangre Rh-positiva, éstos podrían padecer la intolerancia de Rh.

¿Cómo se trata la intolerancia de Rh antes del nacimiento?
Cuando una madre ya posee anticuerpos, también es necesario realizar un análisis de la sangre del padre. Si el padre es Rh-negativo, el bebé también será Rh-negativo (por lo que el feto no corre riesgo de padecer la intolerancia de Rh) y ya no es necesario seguir sometiéndola a análisis sanguíneos.

Cuando el padre es Rh-positivo (o si no se conoce su factor Rh), algunos médicos sugieren a las mujeres embarazadas sensibilizadas practicarse una amniocentesis, un procedimiento por el cual se inserta una aguja a través del abdomen de la mujer embarazada y se extrae una muestra de líquido amniótico para determinar si el feto es Rh-positivo o Rh-negativo. (Algunos experimentos indican que, a partir de un análisis de sangre materna es posible determinar el factor Rh del feto y podría, en última instancia, reducir la necesidad de practicar una amniocentesis, que representa un riesgo muy pequeño de aborto espontáneo.) Si el feto es Rh-positivo, o si se desconoce su factor, el médico medirá los niveles de anticuerpos en la sangre de la madre a medida que avanza el embarazo. Si se descubre una gran cantidad de anticuerpos, se recomendará la realización de pruebas especiales que pueden ayudar a determinar si el bebé está desarrollando la intolerancia de Rh.

Mediante la realización de una amniocentesis, es posible comprobar si el feto está siendo gravemente afectado por los anticuerpos de la madre. Un examen mediante el uso de ultrasonidos también puede contribuir a determinar la condición del feto.

En base a los resultados de estas y otras pruebas, el médico podrá recomendar la inducción anticipada del parto, antes de que los anticuerpos de la madre destruyan demasiadas células sanguíneas del feto. Si, luego de nacer, el bebé se encuentra anémico o presenta una ictericia pronunciada, quizás necesite recibir una transfusión de sangre. La ictericia leve puede ser tratada colocando al bebé debajo de luces azules especiales (fototerapia). En algunos casos leves no es necesario realizar tratamiento alguno.

En los últimos años se han producido grandes avances en el tratamiento de fetos gravemente afectados por la intolerancia de Rh. Estos fetos, que tienen un alto riesgo de morir, pueden ser tratados mediante transfusiones de sangre aproximadamente a partir de la semana 18 de gestación. Por esta razón, hoy sobrevive más del 90 por ciento de los bebés gravemente enfermos que reciben este tratamiento.

En los años 80, el desarrollo de una nueva técnica llamada cordocentesis constituyó un gran avance en el tratamiento de la intolerancia de Rh. Utilizando ultrasonidos a manera de guía, el doctor hace pasar una aguja delgada a través del abdomen de la madre hacia el interior de un pequeñísimo vaso sanguíneo del cordón umbilical y procede a inyectar la transfusión de sangre. La cordocentesis también se utiliza para determinar el grado de destrucción de células sanguíneas del feto, permitiendo a los médicos saber si el feto necesita una transfusión de sangre en forma inmediata y cuánta sangre se necesitará para la transfusión.

¿Qué pasa cuando tanto la madre como su bebé son Rh-negativos?
Si la madre y el padre son Rh-negativos, el bebé también será Rh-negativo. En este caso, no existe riesgo alguno de que el bebé desarrolle la intolerancia de Rh. Tampoco es necesario que la madre reciba tratamiento con RhIg después del parto.

Aún cuando el padre sea Rh-positivo, puede tener un gen Rh-negativo, en cuyo caso el bebé tiene un 50 por ciento de probabilidades de heredarlo. Como en la actualidad no hay una manera certera de determinar el factor Rh de un feto, toda mujer Rh-negativa que se encuentre embarazada debe recibir tratamiento con RhIg a las 28 semanas del embarazo a pesar de que es posible que el bebé también resulte ser Rh-negativo. Por cierto, si se comprueba que el bebé es Rh-positivo después de nacer, debe volver a administrarse RhIg a la madre después del alumbramiento.

¿Se puede transmitir el virus del SIDA al practicar el tratamiento con RhIg?
Si bien la RhIg es un producto sanguíneo, parece ser completamente segura. La sangre donada, que ha sido sometida a pruebas para comprobar que no contiene el virus del SIDA, recibe un tratamiento con una sustancia que mata ciertos virus y bacterias. No se han producido casos de SIDA relacionados con el uso de la RhIg. Tampoco se ha demostrado que pueda transmitirse hepatitis o alguna otra enfermedad infecciosa mediante el tratamiento con RhIg.


Referencias
American College of Obstetricians and Gynecologists. Management of isoimmunization in pregnancy. ACOG Educational Bulletin, número 227, agosto de 1996.

Grab, D., et al. Treatment of fetal erythroblastosis by intravascular transfusions: Outcome at 6 years. Obstetrics and Gynecology, volumen 93, número 2, febrero de 1999, págs. 165–168.

Lo, Y.M.D., et al. Prenatal diagnosis of fetal RhD status by molecular analysis of maternal plasma. The New England Journal of Medicine, volumen 339, número 24, 10 de diciembre de 1998, págs. 1734–1738.

Van den Veyer, I., y Moise, K. Fetal RhD typing by polymerase chain reaction in pregnancies complicated by Rhesus alloimmunization. Obstetrics and Gynecology, volumen 88, número 6, diciembre de 1996, págs. 1061–1067.



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